sábado, 29 de noviembre de 2008

Don Motorola & Me.

Cuando llaman, es porque lo hacen. Cuando no llaman, es porque no lo hacen. Cuando son románticos, son empalagosos como una intensa cucharada de dulce de leche. ¿Cual es el punto clave para una relación? ¿Cuantas son las llamadas necesarias, el tope de mensajes de textos, los "te quiero" precisos para no ahogar al otro?
¿Que sucede cuando hemos creado una relación dependiente de un aparato telefónico? ¿Que tan sanos son los mensajes y llamadas si la supuesta relación en cuestión, fue consumada solamente una vez?
Tantas preguntas me hacen pensar en que si es realmente "romance" lo que las mujeres queremos. O acaso queremos que sean buenos en la cama y luego solamente hagan la llamada de cortesía a la mañana siguiente? Mi intuición femenina (y la que me ha dado la experiencia de estar en relaciones con amor y otras no tanto) me dice que no debemos aferrarnos a nuestros amantes (los teléfonos celulares) Ese es mi amante actual, un aparatejo que me dice lo que quiero oír de su boca "Te quiero mas!", "Te extraño!", "Me muero por estar con vos!".
Llegado un momento, los comencé a odiar!Malditos aparatos del demonio, y lo peor es que soy adicta a ellos, a los mensajes y llamadas nocturnas en estado de ebriedad que demuestran mis sentimientos tal cual son.

Debería existir un mecanismo de alerta para impedir esas situaciones. Un bloqueo de "ebriedad".

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